Amistad larga, noviazgo corto y ¿matrimonio para toda la vida? [Parte 1]

            A veces, cuando quiero escribir acerca de noviazgo y relaciones sentimentales, me cohíbo de hacerlo porque sé que no todos tenemos el mismo trasfondo o compartimos las mismas definiciones del tema. Soy muy consciente de que cada persona entiende mis palabras de un modo distinto, dependiendo de su contexto. Para aclarar cuál es mi posición en el asunto, he decidido escribir estos posts y opinar sobre los dos grandes modelos en que los cristianos han entendido el proceso de enamoramiento y noviazgo.

          Primero, hablaremos del modelo del cortejo; y, en el siguiente post, discutiremos el modelo de las citas. Ambos son enseñados y puestos en práctica en las iglesias de occidente; pero, en los años de mi juventud, el modelo del cortejo definitivamente se llevó el protagonismo. De hecho, ni siquiera sabía que este modelo era una opción o un modo de ver las cosas. Para mí, era EL modo BÍBLICO de hacer las cosas. Esto, por cierto, me hizo mucho daño; y, aunque agradezco tener una visión más balanceada del asunto, lamento los años que viví en condenación por creer que un modelo es EL modelo.

            Vale aclarar que:

  1. No soy una experta en noviazgo cristiano y estoy muy segura de que otras personas podrían definir estos términos mejor que yo; pero, en este blog, caprichosamente me tomaré la libertad de explicar las cosas como yo las he visto y experimentado.
  2. Tus pastores y líderes son una autoridad más importante en tu vida que yo. Si estos posts te animan a reconsiderar tu visión del noviazgo de un modo que desafía lo que has aprendido en tu iglesia, es importante que converses con tus líderes o mentores al respecto.

            Los grandes predicadores de mi juventud NO lo llamaron cortejo. Ellos lo presentaron bajo la premisa de: “Amistades largas, noviazgos cortos y matrimonios para toda la vida”. De acuerdo con este modelo, tú NO te haces novio de nadie hasta que estés seguro/a de que te quieres casar con esa persona.

            ¿Cómo haces para decidir si esa es la persona con quien quieres compartir tu vida? La conoces como amigo/a. Por esa razón es que empezamos con “amistades largas”. Durante un tiempo indefinido pero relativamente largo, tú llegas a conocer a la otra persona y a evaluar su carácter en medio de conversaciones informarles y reuniones grupales. Se conocen entre servicios de la iglesia, en ensayos del grupo de adoración, en la parada del bus, etc. Esto te permite considerar al otro sin dejar que tus sentimientos nublen tu habilidad para evaluar.

            Luego de un tiempo, después de una evaluación cuidadosa de la persona y de mucha oración, tú dices: “Sí, me veo compartiendo la vida con él/ella”. Entonces, confiesas tus intenciones (o sentimientos si los hay). Si la otra persona, que también ha estado evaluándote en la amistad, te corresponde, se hacen novios.

            Estos noviazgos deberían ser “cortos” porque ya tú conoces a la persona. Ya decidiste que te quieres casar con él/ella. En este caso, el noviazgo es una etapa para prepararse para el matrimonio. Esto, según los expertos, garantizará un matrimonio para toda la vida.

            El modelo del cortejo tiene dos ventajas:

1) Si te gusta alguien, pero no tienes edad para casarte o esos no son tus planes por el momento, puedes invertir en una relación de amistad hasta que estés listo para considerar el matrimonio.

2) Cuidas tu corazón, pues procuras evaluar a la persona cuando todavía no hay sentimientos involucrados; es decir, en teoría, hay menos probabilidades de que te rompan el corazón.

  1. Los firmes proponentes de este modelo son personas que usualmente llegaron a su feliz matrimonio siguiendo estos pasos. Este es el modo bíblico y, por tanto, no fallará. En mis años de juventud, jamás escuché a alguien decir que tener una amistad larga y un noviazgo corto podría no llevar a un matrimonio para toda la vida. El modelo, en general, tiene muy poco que decirles a las personas que siguen los pasos y no les funciona. La conclusión es clara: si falla es porque hiciste algo mal.
  2. Hay poca tolerancia a las equivocaciones o rupturas, ya que, antes de hacerte novio/a, se supone que tú oraste y evaluaste a la persona. Se convierte en un asunto altamente espiritual porque, si tú realmente estás escuchando a Dios, entonces no hay razón para que te equivoques.
  3. Tratar de conocer a una persona como “solamente amigos” a veces se complica. No tienes una razón válida para salir uno-a-uno con esa persona y quizás no hay suficientes “eventos grupales” para conocerla más profundamente. Precisamente por esta razón, los que se adhieren a este modelo usualmente crean una etapa adicional al noviazgo llamada: “amistad con propósito”, “amistad intencional” o “amistad con fines de matrimonio” (o su equivalente). Estas parejas que «no son pareja» usualmente lucen como una pareja de noviazgo, sin ningún título que lo valide.

    El surgimiento espontáneo de una etiqueta adicional (amistad intencional), NO incluida en el modelo original, prueba la falla más grande del modelo del cortejo: la transición entre la “amistad” y el “noviazgo” no queda clara. En teoría, vas de algo muy casual (“solo amigos”) a algo muy serio (“noviazgo”) sin ninguna oportunidad de error en el proceso.

            Aunque el modelo del cortejo ha sido de bendición para muchos (y eso lo digo de corazón), pienso que puede hacer mucho daño si no lidiamos con preguntas como: ¿Qué hacer cuando el modelo no llevó al matrimonio?, ¿qué hago si tengo 35 años y no quiero esperar 5 años más para conocer a alguien nuevo «como amigos»? O, quizás, ¿cuáles son los límites de la “amistad intencional”? Aunque tales respuestas tal vez existan, cuando era más joven, nunca las escuché; quizás haga falta conversarlo más.

            Espero que con esta primera parte no se entienda que pienso que el modelo del cortejo está mal. Sin embargo, creo que funciona en circunstancias específicas y no debería imponerse como un patrón para todos. En la 2da parte de este post, hablaremos del modelo de las citas: sus ventajas y problemas.

Publicado por Natacha R. Glorvigen

Cristiana. Publicista. Bloguera. Dios me ha cambiado la vida y vivo para contarles a otros que Él puede hacer lo mismo por cualquiera.

3 comentarios sobre “Amistad larga, noviazgo corto y ¿matrimonio para toda la vida? [Parte 1]

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