5 lecciones que aprendí del ministerio para niños en situación de riesgo

Pasé dos semanas muy involucrada con ministerio hacia niños y jóvenes en situación de riesgo. Primero, estuve en una clase donde hablamos de las diferentes luchas en que pueden estar: abuso, aborto, negligencia, pobreza, malnutrición, tráfico humano, etc. Hicimos un análisis de estos diferentes problemas alrededor del mundo, y comprobamos que la maldad en este planeta es muy grande; necesitamos con desesperación la ayuda de todos.

Compañeros de clase y Josué ❤

Luego de esta clase, estuve sirviendo en un campamento infantil en Dallas. Trabajé con niños en una comunidad con un alto índice de pobreza y bajo porcentaje de alfabetización. La organización responsable del campamento se enfoca en ayudar a niños, jóvenes y padres a través de programas educativos. En la medida que estas familias tienen una mejor preparación, en esa misma medida pueden forjar un mejor futuro.

Aunque no puede decir que mi mayor pasión es el ministerio infantil, mi corazón aumentó unas tres tallas luego de involucrarme y exponerme al trabajo que se está haciendo en (y desde) Dallas para ayudar a niños y jóvenes en situación de riesgo. Estas son 5 cosas que aprendí durante estas semanas:

En el libro “La ladrona de libros” de Markus Zusak, el autor define “no irse” como “acto de confianza y amor, a menudo descifrado por los niños”, y no puedo dejar de estar de acuerdo con él. Para los niños es importante contar con adultos en su vida que permanecen en el tiempo. Aun cuando se les puede bendecir con un evento o una jornada de alimentación eventual, es la consistencia y el trabajo continuo el que hace una diferencia genuina en sus vidas.

Por eso, debemos estar agradecidos con aquellos que sirven fielmente en la iglesia infantil cada domingo y con las maestras que se comprometen a enseñar durante el año escolar. Esa presencia constante es transformadora y formativa para los niños, especialmente para aquellos que se encuentran en ambientes caóticos donde la situación en casa es impredecible.

Nos resulta sencillo quejarnos de las cosas que la iglesia hace mal: fallamos, tenemos sistemas que no funcionan, herimos a otros. Todo es cierto. Pero, eso no quiere decir que no haga un trabajo extraordinario en medio de comunidades con problemas reales.

En el campamento infantil, vi a muchos creyentes poner su tiempo, talentos y recursos al servicio de los demás. Además, durante la clase, escuchamos de personas liderando ministerios que llevan comida y recursos a lugares en extrema pobreza y necesidad. Algunos de esos ministerios son Princess Promise, Cornerstone Kids, Empower One, entre otros. En el caso de mi iglesia en Venezuela, puedo pensar en la Fundación Salva una Vida, que ayuda tanto a niños como adultos a adquirir recursos médicos.

La iglesia SÍ está trabajando a favor del necesitado, y esto merece resaltarse y celebrarse tanto como las cosas que debemos mejorar/corregir.

Muchas de las organizaciones que nos presentaron se encargan de educar. Alimentan a las personas, sí, pero también les enseñan lo que sea que necesiten para forjarse un mejor futuro: inglés, diversos oficios, la Biblia, etc. La idea es no solo darles la comida de hoy, sino también capacitarlos para que puedan generar sus propios recursos el día de mañana.

Esto me enseñó a valorar incluso más el esfuerzo que mis padres hicieron para que yo recibiera una buena educación y pudiera trabajar en algo que disfruto. Agradezco a Dios por mis profesores y por las instituciones que han invertido en mí para que yo crezca en conocimiento y sabiduría. La educación es uno de los mejores legados que podemos dejar dar a otros.

En la clase que tomé para niños en situación de riesgo, visitamos un restaurante (Hugs) y un puesto de helados (Howdy) donde emplean a jóvenes especiales. Hugs es una organización sin fines de lucro, y Howdy es literalmente un negocio.

Foto tomada de @howdyhomemade

La experiencia de visitar estos lugares fue transformadora para mí y para mis compañeros. Me entusiasmó ver a personas con discapacidad haciendo un trabajo tan digno e importante. Los empleadores les dan la confianza de cumplir con la labor de preparar y servir productos para los clientes, y así generar ingresos. Cuando hablamos de personas especiales, a veces cuestionamos si acaso son capaces de, y esta es la respuesta: sí lo son. Las personas con discapacidad son capaces de hacer mucho más de lo que pensamos; solo necesitan gente dispuesta a invertir en ellas.

Mientras cumplía con mis responsabilidades en la clase y en el campamento, tuve cero oportunidades de documentar lo que hacía. Como persona que quiere mantener un ministerio digital activo, esto no es bueno. Pero, como persona que quiere servir a otros y parecerse a Cristo, esto quizás fue justo y necesario.

Trabajar con niños durante el servicio dominical y llevar comida a una comunidad empobrecida NO te hará la persona más popular de la iglesia local o mundial. Nadie te ve. Es un ministerio escondido. Sin embargo, eso no significa que no sea importante.

Tengo este ejemplo para mostrarlo: el último día de mi servicio en el campamento infantil, estábamos hablando de qué significa ser una persona que “impacta a otros”. La maestra les pidió a las niñas dar un ejemplo, y una de ellas dijo: “Natacha”. Y yo, por supuesto, casi lloré. A esta niña, le parece que impacto a personas por sentarme con ella y traducirle la clase. Ella piensa, como quizás pensamos todos, que “impactar a otros” no significa que nos montamos en una gran plataforma; significa que estamos dispuestos a ir a lugares donde hay necesidad para que otros se sientan amados.


No pienso que todos estamos llamados a involucrarnos en el ministerio infantil de la misma manera, pero sé que todos podemos ser un adulto que dé un buen ejemplo a los niños a nuestro alrededor. Si acaso nos encontramos con la posibilidad ayudar a aquellos que se encuentran en situación de riesgo, lo mejor es tomar esa oportunidad con las dos manos y mostrarles el corazón de nuestro Padre Celestial (Santiago 2:6-8).

Publicado por Natacha R. Glorvigen

Cristiana. Publicista. Bloguera. Dios me ha cambiado la vida y vivo para contarles a otros que Él puede hacer lo mismo por cualquiera.

2 comentarios sobre “5 lecciones que aprendí del ministerio para niños en situación de riesgo

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