¡Cómo duele la verdad!

Todos estamos de acuerdo en que las mentiras son horribles. Cristianos y no cristianos alrededor del mundo nos unimos a una sola voz para expresar nuestro rechazo a ellas. Por eso, juramos en nuestros tribunales decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Pero, incluso el más conservador acepta sus excepciones.Sigue leyendo «¡Cómo duele la verdad!»