¿En qué creo?

Natacha R. Glorvigen.
Venezolana dedicada a la enseñanza de la Palabra de Dios. Actualmente, reside en Dallas con su esposo, Josué, donde estudia la maestría de teología en el Seminario Teológico de Dallas.

Este es un resumen de las verdades doctrinales que mantengo.

Mi contenido reflejará estas convicciones. Si es la primera vez que entras a este sitio, quizás quieras pasarte por aquí.


BIBLIA

Toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16). Hombres santos fueron guiados por el Espíritu Santo para escribir las mismísimas palabras del Señor (2 Pedro 1:21). Dios estuvo detrás del proceso de escritura, de modo que las palabras de los autores humanos son sus palabras. Esto es cierto tanto del Antiguo Testamento (Juan 10:35; 2 Pedro 1:21) como de los escritos del Nuevo Testamento (2 Tesalonicenses 2:15; 2 Pedro 3:15-16), que en total abarcan los 66 libros de la Biblia. Debido a que estas son palabras inspiradas por Dios, son la autoridad final en todos los asuntos que abarca. El Señor proporcionó la Escritura para hacernos sabios para salvación por fe y para equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:15,17).


TRINIDAD

Hay un solo Dios (Deut. 6:4) que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (2 Corintios 13:14). El Padre es Dios (Efesios 4:6), el Hijo es Dios (Juan 1:1-3), y el Espíritu es Dios (2 Corintios 3:17-18); sin embargo, hay un solo Dios. xEl Padre es el no originado miembro de la Trinidad, por quien el Hijo es engendrado eternamente (Juan 1:14, 18), y de quien el Espíritu Santo procede eternamente (Juan 15:26). El Hijo asumió naturaleza humana y habitó entre nosotros (Juan 1:14); sin embargo, en su condición humana, permaneció plenamente Dios. El Espíritu Santo no es una fuerza divina, sino un Persona que tiene la plenitud del ser de Dios en sí mismo (2 Cor. 3:17-18). Cada miembro de la Trinidad merece la misma adoración y honor porque juntos forman el único Dios verdadero (Mat. 28:19).


HUMANIDAD Y PECADO

Dios creó todas las cosas, visibles e invisibles, de la nada por mandato suyo (Colosenses 1:16). Hizo ángeles (Salmos 148:2, 5), seres celestiales, para su adoración y servicio. En algún momento, un ángel de alto rango se rebeló contra el Señor y se convirtió en una criatura malvada llamada Satanás. Satanás batalla contra Dios y contra sus propósitos junto con otros ángeles rebeldes (demonios). Dios también hizo el mundo físico (Génesis 1-2), y creó al hombre a su imagen y semejanza para gobernar sobre el resto de la creación (Génesis 1:26, 28). Somos los únicos seres creados a imagen de Dios. Esta realidad informa cómo debemos entender nuestra humanidad y nuestra relación con otras personas. El primer hombre y su esposa fueron seducidos por Satanás para desobedecer a Dios (Génesis 3). Se rebelaron contra Dios e introdujeron pecado al mundo. Esto llevó a la maldición de la tierra (Génesis 3:17) y a la condenación de todos los hombres (Romanos 5:18-19).


SALVACIÓN

Creo que la humanidad ha pecado contra Dios (Romanos 3:23) y es merecedora de su ira (Efesios 2:3). El pecado es una transgresión al orden moral, y su justo castigo es muerte (Romanos 6:23). Con base en su voluntad soberana, Dios ha decidido salvar a la humanidad de la condenación eterna. Esta salvación ha sido siempre un don que viene de Dios, y se recibe a través de nuestra fe en él (Efesios 2:8). Las personas reciben salvación de sus pecados cuando creen en Cristo, quien murió y resucitó para ganar nuestra salvación. En la cruz, Cristo murió en nuestro lugar e hizo propiciación por nuestros pecados (1 Pedro 3:18). Yo creo que la expiación provista por Cristo está disponible para todos (Isaías 53:6; Hebreos 2:9). Sin embargo, basado en su voluntad soberana y antes de la fundación del mundo, Dios ya estableció el número y los nombres de todos los habrían de creer en Cristo (Apocalipsis 13:8).

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