El ministerio de Bernabé

4–6 minutos

            La primera vez que me paré frente a una cámara para hablar de Dios me sentí muy tonta, temerosa e inadecuada. Grabé en un área común de mi trabajo, con compañeros yendo y viniendo cada 2 minutos. Mi temor, sin embargo, no impidió la grabación. Detrás de la cámara, una buena amiga me animaba a seguir. «Natacha, sí puedes», me decía, «Vamos a grabar. Lo vamos a lograr».

            Tenía razón.

            Lo logramos ese día y lo seguimos logrando muchos días después. Cuando miro hacia atrás, me resulta muy difícil contar mi historia sin hablar de esta amiga. Su apoyo incondicional a través de los años ha sido prueba de la gracia de Dios en mi vida. Si alguna vez el Señor me ha permitido bendecir a alguien más con mis videos, todo comenzó con Su obra a través de alguien más.  

            Estoy convencida de que todos tenemos una historia similar. En el camino, nos hemos encontrado con alguien que nos apoyó y nos ayudó incluso cuando no parecíamos la mejor opción. En la Biblia, hay muchos ejemplos de personas así; pero, uno de los más significativos es, sin duda, José, apodado «Bernabé».

            Los apóstoles reconocían a Bernabé como una persona dispuesta a ayudar, interceder, consolar, levantar el ánimo de otros. De hecho, su apodo, «Bernabé», significa hijo de la consolación (Hechos 4:36). Se trataba de un hombre que acompañaba a los demás en sus luchas y crecimiento. En esto, reflejaba el carácter de nuestro Dios, a quien se le atribuye el título de Consolador (Juan 14:16, 1 Juan 2:1). En el libro de los Hechos, no solo se nos presenta a Bernabé como «hijo de la consolación», también se nos muestra como tal.

BERNABÉ Y EL PERSEGUIDOR DE CRISTIANOS

            Después de perseguir cristianos, Saulo de Tarso, tuvo un encuentro con el Señor Jesús y su vida cambió para siempre. Aquel que procuraba matar a cristianos ¡se convirtió en cristiano por el poder de Dios! (Hechos 9:1-19).

            Sin embargo, los creyentes en Jerusalén se tardaron en aceptarlo. Saulo procuraba acercarse a ellos, pero «todos le temían, no creyendo que era discípulo» (Hechos 9:26, LBLA). Se preguntaban si Saulo había cambiado de verdad o si todo era una estrategia para encarcelarlos a todos. ¿Quién podría creer en su testimonio? Pues, ¡Bernabé lo hizo!

            En vez de rechazarlo, lo acercó a la comunidad: lo presentó a los apóstoles y les contó su historia (v. 27). A partir de ese momento, los cristianos aceptaron a Saulo y este valientemente continuó su ministerio (v. 28). Más adelante, Bernabé y Saulo, también conocido como el apóstol Pablo, serían apartados por el Espíritu Santo para formar un equipo misionero para bendición de las naciones (Hechos 13:2).

BERNABÉ Y EL DESERTOR

            Cuando Bernabé y Saulo salieron a su primer viaje misionero, trajeron consigo al primo de Bernabé, Juan Marcos (Hechos 13:4-5). Sin embargo, por algún motivo, Juan Marcos abandonó la misión (v. 13).

            Un año después, cuando los apóstoles deciden embarcarse en su segundo viaje misionero, Bernabé quiere traerse a Juan Marcos de nuevo. Pero, Saulo se rehúsa por considerarlo un desertor, una persona indigna de confianza. Este tema se convirtió en una disputa tan fuerte entre Bernabé y Saulo que estos se separaron. Saulo escogió a otro acompañante, Silas; y Bernabé partió con Juan Marcos.

            En otras palabras, Saulo prefirió separarse de Bernabé que volver a hacer ministerio con Juan Marcos. Bernabé, en cambio, optó por darle a su primo una segunda oportunidad (Hechos 15:36-39). Con el tiempo, Juan Marcos redimió esa mala experiencia pasada.

            En palabras del mismísimo apóstol Pablo, que en el pasado renegó de él; Juan Marcos era una persona útil para el ministerio (2 Timoteo 4:11). Por si esto fuera poco, Juan Marcos es la persona que el Señor usó para traernos uno de los recuentos de la vida de Jesús, el segundo evangelio, al que popularmente conocemos como «Marcos».

CREYENDO EN CAUSAS PERDIDAS

            Bernabé nunca ha sido un personaje bíblico popular. Su nombre no es común en juegos de trivia bíblica. Pero, vemos su legado e influencia en la vida de al menos dos hombres que el Señor usó para la edificación de Su iglesia.

            En el mundo cristiano, muchos queremos ser como Pablo y Juan Marcos; y eso está bien. Ellos son grandes ejemplos a seguir. Pero, con facilidad olvidamos que no siempre se les consideró con alta estima. Afortunadamente y por la gracia de Dios, en sus momentos más bajos, cuando nadie los hubiese escogido; Bernabé vio su potencial e invirtió tiempo y esfuerzo en ellos.

            Bernabé, el hijo de la consolación, les dio las oportunidades que otros no estaban dispuestos a darles. Operó detrás de escena y sirvió a un propósito más grande que sí mismo. El cuerpo de Cristo siempre se beneficia de personas dispuestas a incluir a los rechazados y a creer en los desertores\\

            ¿Conoces a alguna causa perdida? Para los creyentes de su época, Pablo y Juan Marcos no eran muy diferentes a los desertores a tu alrededor. En nuestros círculos de influencia, el Señor nos invita a convertirnos en hijos de la consolación dedicados a la noble tarea de decirles que, en Dios, sí hay segundas oportunidades. El Señor no abandona a los que fallan ¡y nosotros tampoco deberíamos! El ministerio de Bernabé hizo una diferencia en la vida de dos grandes héroes de la fe; y el Señor puede usarnos para hacer eso mismo por alguien más.

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