«La Victoria está en el nombre del Señor».
Tú proveerás, Majo y Dan ft. Christine D’ Clario
Cuando tenía 3 meses de embarazo, me hice una prueba de sangre para conocer el sexo de mi bebé. Un examen que, hasta donde sabía, era rutinario. Una semana después, mi doctora me llamó con los resultados. Me emocioné apenas escuché su voz, pero ella no traía las noticias que esperaba.
«Natacha, el laboratorio no pudo realizar el examen porque tu muestra de sangre no tenía suficiente ADN del feto», dijo. En el momento, pensé que eso solo significaba que debían tomar otra muestra. «Desafortunadamente», continuó la doctora, «el bajo porcentaje de ADN fetal indica un mayor riesgo de que tu bebé tenga una condición como trisomía 13 o trisomía 18». Hizo una breve pausa y siguió: «Esta condición es incompatible con la vida. De tenerla, tu bebé puede que muera antes de nacer o al poco tiempo de nacido».
De pronto, el cuarto en que estaba se sintió increíblemente frío. Me paralicé por completo. «Natacha», dijo la doctora, «tienes que ir a un especialista de embarazo de alto riesgo para saber si todo está bien».
Nunca pensé que estaría en esa posición. Después de todo, yo solo quería saber el sexo de mi bebé. Pensaba que, al contestar el teléfono me dirían «niño» o «niña». En cambio, escuché que podía tener un embarazo de alto riesgo: riesgo de no llegar a término, riesgo de morir. Al terminar de hablar con ella y con llanto inconsolable, hice las llamadas que debía: a mi esposo primero y luego al especialista. Me dieron una cita para la semana siguiente. Debía esperar 7 días para ver a mi bebé. 7 largos días.
En esos días oscuros de gran incertidumbre, de intensa oración, de miedo, de lágrimas continuas, de búsquedas online; lo que más me sostuvo y me dio aliento fue una canción. Justo por esos días, el dúo Majo y Dan y Christine D’Clario acababan de lanzar la canción «Tú proveerás». Esta canción dice: «Si en fosa de leones Daniel pudo descansar, ¿por qué me he de preocupar?». La escuché una y otra vez. La escuchaba mientras oraba, mientras limpiaba, mientras trabajaba. La escuché hasta que la letra se me quedó tatuada en el corazón. Como la canción era nueva y recién la estaban dando a conocer, en mis redes sociales muchos compartían clips de la canción. Día tras día escuchaba a Majo, Dan y Christine D’Clario susurrarme al oído: «Todo va a estar bien».
Finalmente, el día de la cita llegó. Me hicieron una ecografía. Para el tiempo que tenía de embarazo, si de verdad había trisomía 13 o 18, se debería ver alguna irregularidad, pero ese no era el caso. Todo se veía normal. El doctor dijo: «Estoy 90 % seguro de que el resultado de la prueba fue un error», y entonces sentí que podía respirar de nuevo. «Hagamos otra ecografía en unas semanas solo para estar seguros, pero la bebé se ve bien». Ese día nos enteramos de que tendríamos una niña, y decimos llamarla Victoria. Nació el 27 de octubre de 2023, sana y llena de vida, gracias a Dios.
Esta experiencia tan difícil me recordó la importancia del ministerio cristiano. Gracias a la fidelidad de Majo, Dan y Christine D’Clario, yo tuve a personas que me animaron a poner mi confianza en el Señor durante una de las semanas más oscuras de mi vida. Me dieron palabras para orar cuando sentía que no las tenía; y así como yo, estoy segura de que lo hicieron por muchos otros. Pusieron su talento al servicio de la iglesia y la iglesia creció un poco más a la estatura de Cristo como resultado.
Entonces, pienso en mis propios talentos, recursos y oportunidades. Necesito usarlos. Ponerlos al servicio de la iglesia sí importa. Mi obediencia a la hora de crear para Dios puede hacer una diferencia en la vida de mis hermanos en la fe y de aquellos que un día lo serán. Lo mismo es cierto acerca de ti. La iglesia te necesita tanto como tú la necesitas a ella. Necesitamos lo que Dios ha depositado en ti. Te necesitamos porque vivimos en un mundo hostil, donde la trisomía 13 existe, donde las llamadas con diagnósticos desfavorables llegan; y no podemos solos. Dios, en Su grandeza y sabiduría, ha decidido usarte tu canción, tu mensaje, tu publicación, tu testimonio, tu video, tu familia para bendecir a otros.
Aunque el Señor ciertamente es capaz de hacer milagros extraordinarios, por regla general Él se deleita en usar a Sus hijos para hacer una diferencia en el mundo. El antídoto para las malas noticias somos tú y yo proclamando aliento y verdad de parte de Dios; ¡y qué privilegio más grande! Que el Señor nos conceda el valor, la disciplina y el carácter para ser las personas que susurran al oído de otros que, en Dios, ciertamente «todo va a estar bien».


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