Fijación de la agenda: alguien te está diciendo de qué hablar

La teoría de la fijación de la agenda (agenda setting, en inglés) propone que la influencia de los medios de comunicación no está necesariamente en decirnos qué opinar, sino de qué opinar. Es decir, los medios deciden qué temas merecen discutirse, con qué peso y por cuánto tiempo. Influyen en la fijación de temas que las sociedades consideran relevante, y eso es un GRAN poder.

Con la llegada de las redes sociales, la publicación masiva de posts, tweets y videos también contribuye a la fijación de la agenda. Básicamente, mientras se mantiene la exposición mediática sobre un tema específico, las conversaciones sobre ese tema continúan. Pero, cuando los medios y las redes sociales dejan de hablar de ese tema, tú y yo tendemos a dejar de hablar de él.

En otras palabras, las comunicaciones nos dicen sobre qué es importante tener una opinión, informarse y hablar. Mucho se debate sobre cómo los medios influencian nuestra perspectiva de las cosas, y no puedo negar que sí lo hacen. Pero pienso que parte de su verdadero impacto se encuentra en que nos dicen en qué ocupar nuestros pensamientos.

Hace unos meses, los medios de comunicación y las redes sociales nos dijeron que Rusia invadió Ucrania. Nos mostraron imágenes de la guerra y de familias dejando atrás sus hogares para salvar sus vidas. Era noticia. Tú y yo hablamos de ello sin parar durante un tiempo. Posteamos al respecto, oramos por la situación. Luego, los medios de comunicación dejaron de darle tanto peso porque otras cosas sucedieron. Siguieron adelante para cubrir otros eventos.

Cuando eso pasó, mi sospecha es que tú, al igual que yo, dejaste de pensar tanto en el tema con la misma frecuencia. Quizás dejaste de orar por los que siguen luchando; y ya no has visto tantos posts al respecto en tus redes sociales, es decir, dejamos de hablar al respecto con la misma frecuencia. La situación no se ha resuelto. La guerra continúa. Ucrania sigue peleando. La situación todavía es injusta. Nada cambió, pero ya no se menciona como antes.

Cuando dejamos de ser expuestos a cierta realidad, esta tiende a volverse irrelevante. Sin darnos cuenta, seguimos la agenda de los medios y las redes sociales. Estos nos dicen: “Vamos a hablar de Ucrania”. Después: “No, ahora hablemos de Will Smith”. “No, ahora hablemos de Johnny Depp”. “No, ahora hablemos de Uvalde, Texas”. En la medida que somos mediáticamente expuestos a estas noticias, en esa misma medida tendemos a hablar, orar y postear al respecto.

Cuando la exposición acaba, usualmente la oración acaba; la conversación acaba; la relevancia acaba.

Esto no quiere decir que los medios deberían hablar solo de la guerra, obviamente. Ellos cambian la agenda en parte porque tienen que hacerlo. Otras cosas se vuelven noticia. Además, la audiencia lo exige; les pedimos nuevos temas. Pero, es importante que seamos conscientes de lo que sucede. Por lo general, les damos importancia a los eventos a los que somos expuestos, por el tiempo que nos exponen a ellos y con la intensidad a la que somos expuestos.

La teoría de la fijación de la agenda tiene tres implicaciones clave:

1) Dejar de hablar de un evento no significa que la situación se resolvió. Las personas en Afganistán siguen luchando. En Venezuela, todavía hay fuertes problemas políticos y económicos. La familia de Gabby Petito sigue lidiando con la injusta pérdida de un ser querido. Dejar de ver una realidad en los medios de comunicación y en las redes sociales crea la sensación de que esta ya no es un problema, pero eso no es verdad, y debemos ser conscientes de ello.

Dejar de ver una realidad en los medios crea la sensación
de que esta ya no es un problema.


2) No podemos aferrarnos a cada tema conocido, pero debemos resistir la tendencia de solo hablar de lo que los medios de comunicación y el algoritmo de Instagram escogen poner delante de nuestros ojos. Hay más cosas sucediendo a nuestro alrededor que las que nos muestran, y por eso vale la pena ser activamente curiosos de la realidad de los demás. Si pasamos la vida como receptores pasivos de la agenda fijada por otros, nos perderemos de otras conversiones que valen la pena tenerse. O peor, nos pasaremos la vida hablando de cosas que tal vez no importan tanto.

3) La ironía es que, como creadores de contenido que somos, tú y yo ayudamos a fijar la agenda de nuestra comunidad, dentro y fuera de las redes. Tú y yo, al igual que los medios, tenemos el poder de influir en la agenda de opinión de otros. Si crees que algo debe hablarse, ¡háblalo! Nos acostumbramos a hablar de lo que todos hablan. Pero, en los radares de nuestra comunidad hay espacio para mucho más.

Fijar la agenda es, sobre todo, el trabajo de todos los creyentes. Un día a la vez, ayudamos a hacer a los demás conscientes de los temas que importan más, esos que laten en el corazón de nuestro Padre Celestial. Desde nuestro rincón del mundo, podemos usar al máximo la influencia que Él nos ha regalado.  

Publicado por Natacha R. Glorvigen

Cristiana. Publicista. Bloguera. Dios me ha cambiado la vida y vivo para contarles a otros que Él puede hacer lo mismo por cualquiera.

2 comentarios sobre “Fijación de la agenda: alguien te está diciendo de qué hablar

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